“El desafío es que haya más de un especialista en las unidades de movimiento”

JOSÉ CHACÓN PEÑA, PRESIDENTE DEL GRUPO ANDALUZ DE TRASTORNOS DEL MOVIMIENTO

El neurólogo apuesta por desarrollar grupos especializados también en los hospitales pequeños de la comunidad autónoma

Sandra Melgarejo. Madrid
Los investigadores básicos en Neurología y los neurólogos clínicos están “muy separados”. Así lo cree José Chacón Peña, presidente del Grupo Andaluz de Trastornos del Movimiento (GATM) de la Sociedad Andaluza de Neurología (SAN) y neurólogo del Hospital Infanta Luisa de Sevilla. Para mejorar esta situación y “acercar las dos posturas”, Chacón organiza desde el año pasado un encuentro de Neurociencia y Neurología en trastornos del movimiento. Según el neurólogo, el tratamiento de estas patologías en Andalucía ha avanzado mucho, pero hay dos retos que superar: crear unidades especializadas en los hospitales pequeños y conseguir que las que ya existen en los centros grandes estén formadas por más de un especialista.

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Dr. José Chacón Peña.

Hace unos días se celebró el II Encuentro de Neurociencia y Neurología sobre trastornos del Movimiento. ¿De dónde surgió esta iniciativa?

El promotor fue Emilio Fernández Espejo, catedrático de Fisiología de la Facultad de Medicina de Sevilla. Él tuvo la idea de que hubiera un evento que tratara las dos partes, la Neurología básica de los investigadores y la de los clínicos, con objeto de acercar las dos posturas, porque los investigadores básicos en Neurociencia y los clínicos estamos muy separados.

La intención es repetirlo con carácter anual tratando aspectos distintos de la Neurociencia clínica y básica, pero siempre centrados en los trastornos del movimiento: párkinson, distonías, coreas… Es el tema en el que yo trabajo como clínico y el profesor Fernández Espejo, como investigador. El encuentro consiste en poner en paralelo a cuatro eminentes investigadores en trastornos del movimiento con otros cuatro clínicos, también eminentes en esta materia.

¿Qué contenidos destaca de la edición de este año?

En el plano básico, ha habido aportaciones muy importantes. Ha habido dos dedicadas al mecanismo fundamental de la enfermedad de Parkinson, una sobre por qué los enfermos de párkinson desarrollan con el tiempo discinesias inducidas por el tratamiento con L-dopa y otra sobre la aplicación de medicamentos básicos en modelos animales. Fuera del campo del párkinson, hubo una sobre la corea de Huntington desarrollada en modelos animales para conocer los mecanismos básicos que subyacen en el cerebro.

Los clínicos hicieron dos aportaciones sobre párkinson, una sobre los avances más importantes que ha habido en el siglo XXI y otra sobre aspectos novedosos en esta enfermedad, que ha resumido el tratamiento y el diagnóstico en los últimos 50 años. También hubo otra sobre las novedades más importantes en enfermedad de Huntington en el plano clínico.

Uno de los colaboradores de este encuentro es la Sociedad Española de Investigación sobre Cannabinoides, ¿qué vinculación existe entre esta línea de estudio y los trastornos del movimiento?

Lo que sabemos es que los cannabinoides intrínsecos del ser humano tienen un papel en el cerebro y en la enfermedad de Parkinson, no solamente la dopamina. Lo que ocurre es que todos los receptores del cerebro están relacionados y la deficiencia de uno de ellos conduce a una cascada de eventos bioquímicos que alteran las funciones del cerebro. A largo plazo, podría ser una vía terapéutica, pero todavía está por desarrollar.

Como presidente del Grupo Andaluz de Trastornos del Movimiento (GATM) de la Sociedad Andaluza de Neurología (SAN), ¿qué valoración hace del tratamiento de estas patologías en su comunidad autónoma?

Si comparamos lo que ocurre en la actualidad con lo que sucedía hace 30 años, cuando empecé a trabajar en trastornos del movimiento, el panorama es muy halagüeño porque, prácticamente, en cada hospital grande de Andalucía hay una unidad que se dedica a esto, aunque en los hospitales pequeños no haya.

Lo que queda por desarrollar es que estas unidades crezcan un poco más. Actualmente están formadas por una persona, pero el número de pacientes es enorme y haría falta desarrollar unidades en los hospitales pequeños y que en los grandes hubiera más de una persona dedicada a estos pacientes, porque la presión asistencial es muy grande. Este sería el desafío para los próximos años.

No ocurre lo mismo con las unidades de ictus, de las que sólo hay un par en Andalucía. En trastornos del movimiento estamos más adelantados, pero el problema es que se han creado las unidades, pero no se han dotado de medios humanos suficientes para poder atender bien a todos los pacientes. Existir, existen, pero falta desarrollarlas y ampliarlas.

Como experto en trastornos del movimiento, ¿cuáles son los principales retos en el tratamiento de estos pacientes?

En la enfermedad de Parkinson el tratamiento está bastante avanzado y se puede atender al paciente de forma bastante eficiente. Pero en enfermedad de Huntington, está más atrasado, no tenemos mecanismos eficientes para que la corea se detenga. Las distonías focales se tratan muy bien porque tenemos la toxina botulínica, un fármaco muy eficiente. En cambio, la distonía generalizada es un enigma, porque afecta a todo el cuerpo, es muy invalidante y tenemos deficiencias en el tratamiento… Dependiendo del tipo de patologías hay más o menos recursos terapéuticos.

Fuente: neurologia.publicacionmedica.com